Más selectivo, pero con oportunidades: cómo encontrar financiamiento en un contexto de mayor morosidad

El aumento de la morosidad comienza a convertirse en uno de los principales condicionantes para la evolución del crédito en la Argentina. Después de un período de expansión, el deterioro de algunos indicadores de calidad de cartera está llevando a bancos y entidades financieras a revisar con mayor cautela sus políticas de otorgamiento.
Sin embargo, en este escenario, la conclusión para las empresas no debería ser que "el crédito desapareció". Por el contrario: el desafío pasa por comprender que un mercado financiero más selectivo requiere también una estrategia de financiamiento más profesional y estructuras diseñadas de acuerdo con las necesidades de cada empresa.
Los últimos datos del Banco Central reflejan esta situación. En mayo de 2026, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 7,7%, mientras que la mora de las financiaciones a empresas se ubicó en 3,5%. Si bien este nivel continúa siendo considerablemente menor al registrado en los créditos destinados a las familias, la tendencia obliga al sistema financiero a prestar mayor atención al riesgo y a la calidad de cada operación.
Al mismo tiempo, el crédito atraviesa una etapa de comportamiento heterogéneo. El saldo real de financiamiento al sector privado mostró en mayo una leve recuperación luego de cuatro meses de caída, con un mayor dinamismo de las líneas comerciales y de aquellas respaldadas por garantías reales. Esto muestra que, aun en un contexto de mayor prudencia, existen segmentos y mecanismos que continúan canalizando financiamiento hacia las empresas.
Cuando el crédito se vuelve más selectivo, la estrategia gana importancia
En contextos de abundancia de liquidez, muchas empresas pueden acceder al financiamiento simplemente a partir de una relación bancaria o de una línea previamente otorgada. Pero cuando las entidades comienzan a endurecer sus criterios de evaluación, la situación cambia.
Ya no alcanza con preguntarse dónde conseguir un préstamo.
La pregunta pasa a ser: ¿cuál es la mejor estructura financiera para esta necesidad concreta?
No es lo mismo financiar un bache transitorio de caja que adelantar fondos vinculados a ventas documentadas. Tampoco es igual financiar capital de trabajo, comprar equipamiento, acompañar una campaña comercial o sostener el crecimiento de una empresa que está incrementando su nivel de actividad.
Cada necesidad tiene plazos, riesgos y fuentes de repago diferentes. Y, por lo tanto, debería tener también una herramienta de financiamiento adecuada.
El propio sistema muestra que existen alternativas más allá del crédito tradicional. Según el Informe de Inclusión Financiera del BCRA, el descuento de documentos continúa siendo el instrumento más utilizado por las MiPyMEs y representaba el 42% del saldo total de financiamiento del segmento a fines de 2025. A su vez, los préstamos garantizados y las líneas vinculadas al comercio exterior mostraron un fuerte crecimiento, mientras que el financiamiento para capital de trabajo continuó siendo uno de los principales motores del crédito empresarial.
La garantía como herramienta para ampliar las posibilidades
En este escenario, las Sociedades de Garantía Recíproca adquieren un papel especialmente relevante.
Las SGR permiten mejorar la estructura de riesgo de una operación y facilitar el acceso de las empresas al sistema financiero y al mercado de capitales. En otras palabras, una empresa que por sí sola podría encontrar restricciones de acceso o condiciones menos competitivas puede, a través de una garantía adecuada, ampliar sus posibilidades de financiamiento.
El Banco Central ha destacado precisamente el papel de las entidades de garantía como mecanismo para facilitar el acceso de las MiPyMEs a distintas fuentes de financiamiento y a mejores condiciones.
Para las empresas, esto abre un abanico de alternativas que puede incluir, según cada caso, descuento de cheques y eCheqs, pagarés, líneas para capital de trabajo, financiamiento bancario avalado y otras estructuras que permitan transformar activos, créditos por cobrar o flujos futuros en liquidez.
Más alternativas requieren más capacidad de análisis
La existencia de múltiples instrumentos no significa que todos sean convenientes para cualquier empresa.
Una de las dificultades más frecuentes es analizar el financiamiento únicamente por la tasa nominal. Sin embargo, una buena decisión financiera requiere considerar también el plazo, el costo financiero total, las garantías requeridas, la velocidad de acreditación, el impacto sobre el flujo de fondos y, fundamentalmente, la adecuación entre la deuda tomada y la necesidad que se busca financiar.
Una empresa puede conseguir fondos y, aun así, tomar una mala decisión financiera si el instrumento elegido no coincide con su ciclo operativo.
Por eso, en un contexto de mayor selectividad crediticia, la estructuración se vuelve tan importante como el acceso. El objetivo no debería ser simplemente obtener liquidez, sino construir una solución financiera sostenible para la empresa.
La propuesta de Funes Bergmann: buscar la mejor alternativa para cada empresa
En Funes Bergmann trabajamos con una mirada integral sobre las necesidades financieras de cada organización.
Nuestro enfoque parte del análisis de la empresa, su actividad, su ciclo de negocios, sus flujos de fondos y sus necesidades concretas. A partir de allí, buscamos estructurar alternativas de financiamiento a medida, evitando soluciones estandarizadas que muchas veces no responden a la realidad particular de cada PyME.
Contar con un vínculo de trabajo con más de 20 Sociedades de Garantía Recíproca nos permite ampliar el universo de alternativas disponibles y analizar diferentes posibilidades para cada operación.
Esto cobra especial importancia en un mercado donde el crédito se vuelve más selectivo. No todas las empresas presentan el mismo perfil, no todas necesitan el mismo instrumento y tampoco todas las entidades evalúan una operación bajo los mismos criterios.
Por eso, nuestro trabajo consiste en identificar la estructura más conveniente para cada caso, articulando las necesidades de liquidez de la empresa con las diferentes herramientas disponibles en el sistema financiero y el mercado de capitales.
Un contexto desafiante, pero no exento de oportunidades
El aumento de la morosidad y la mayor prudencia del sistema financiero constituyen, sin dudas, un desafío para las empresas. Pero también refuerzan la importancia de profesionalizar la gestión financiera.
La baja profundidad histórica del crédito para las MiPyMEs argentinas sigue siendo una característica del sistema. A fines de 2025, el financiamiento a este segmento representaba alrededor del 6% del PBI, según el BCRA, lo que muestra que todavía existe un amplio desafío —y también espacio— para desarrollar mejores mecanismos de acceso al financiamiento.
En este escenario, esperar pasivamente a que una línea de crédito esté disponible puede no ser la mejor estrategia.
Analizar alternativas, estructurar correctamente cada operación, utilizar garantías cuando resulta conveniente y trabajar con diferentes fuentes de financiamiento puede marcar una diferencia significativa.
Porque incluso cuando el crédito se contrae y las condiciones se vuelven más exigentes, siguen existiendo oportunidades para las empresas que saben cómo estructurar su necesidad financiera y dónde buscar la liquidez que necesitan.
En Funes Bergmann acompañamos a las empresas en ese proceso: analizamos cada necesidad, evaluamos las alternativas disponibles y trabajamos para construir soluciones de financiamiento a medida.